lunes 31 de agosto de 2009

Millenium y Vidas Ejemplares

Entre mis lecturas veraniegas me he tragado, con nauseabundo deleite, los tres tomos de la saga Millenium, el gran éxito literario del año magníficamente orquestado y marketinizado por los hilos de las grandes editoriales, medios de comunicación e industria del entretenimiento. Hasta el propio Vargas Llosa ha publicado un entusiasta comentario en las páginas del País, elogiando sin reparos las novelas de la saga. Pues a riesgo de ser pedante y de contradecir a Vargas Llosa y a la inmensa mayoría de los lectores de este país, yo me he leído la trilogía completa y difiero sustancialmente en sus apreciaciones. El libro, o mejor dicho, los tres libros, constituyen una suerte de libro de texto de educación para la ciudadanía, de una exquisita corrección política disfrazada de aparente pero burda provocación. Algo similar a las "Vidas Ejemplares", una colección de tebeos que se publicaban en mi infancia, alla por los años 60, cuya función primordial era la de inculcar valores más o menos nacional-católicos, con vidas de mártires y vírgenes (o sea, también utilizaban la violencia y el sexo para inclucar valores e ideologías).
Me explico; la saga Millenium es como las hamburguesas. Está bien hecha, y se lee con facilidad, y la trama engancha. Engancha porque se come muy fácil y rápido, aunque los libros sean gruesos (exactamente como las hamburgueas, que todo hay que decirlo, a mi me gustan de cuando en cuando). La trama está llena de situaciones más o menos intrigantes, pero que siempre se resuelven en las 4 o 5 páginas siguientes, para no impacientar al lector, que así sigue jamándose el tomo ávido de la siguiente situación. El argumento es sólo relativamente ocurrente; de hecho el segundo volumen contiene muchos plagios a la saga Kill Bill (cuál se escribió antes?), incluyendo la salida de la tumba de la protagonista. En este caso, lógicamente, no hay color, teniendo en cuenta que la que sale de la tumba en Kill Bill es Umma Thurman...Pero bueno, todo esto no es lo peor. Lo peor del asunto es que las tres novelas constituyen un libro de texto de educación para la cuidadanía, con todos los valores progres presentados como deseables y buenos. Los protagonistas son estereotipos sin vida que carecen de la más mínima complejidad característica de la novela negra de verdad, progres pero que viven como dios, conducen Saabs, tienen casas en el lago, comen en todo tipo de restaurantes más o menos exóticos y presumen de usar Mac en lugar de los pecegüindous sin glamour. La propia Salander es una especie de Asperger asocial, pero claro, encantadora, superinteligente (con superpoderes casi al nivel de los superheroes de la Marvel), maltratada por los hombres, y lesbiana/bisexual. Otra de las protagonistas mantiene una relación adúltera con el héroe de la novela, consentida comprensivamente por su marido, comprensión que se muestra como el colmo de la tolerancia y la modernidad. Por supuesto, todos los malos de la trilogía son chicos. Y el toque final, el culmen de la trilogía, el momento crucial en el que se enfrentan el bien y el mal absolutos en el jucio contra Salander...pues claro, el malo malísimo, el que representa todo lo odioso y maligno, pedofilia incluida es hombre...y psiquiatra!!, el odioso Dr Teleborian. Y la buena buenísima, la que representa los mejores valores de la tolerancia, la inteligencia, la integridad...es mujer, abogada....y psicólogo. Tócate los cojones. Esta novela es mierda por todos los lados, es un supositorio ideológico progre vomitivo. Y como novela negra, de risa para quien haya leido a Dashiell Hammet, o a Patricia Highsmith. Las hamburguesas no se merecen esta comparación. Pese a quien pese, Mario Vargas Llosa incluido.